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9:30 - Despertamos frescos como una lechuga, y procedemos a degustar el exquisito desayuno que nos tienen preparado en el comedor del Hotel. Sin duda el mejor que vamos a ver en estas tres semanas, el típico buffet en el que hay de todo...
Las primeras horas de la mañana las dedicamos a dar una vuelta por Innsbruck, ya que el día anterior no vimos gran cosa. La ciudad resulta bonita, aunque en realidad no es nada del otro mundo, a nosotros nos pareció un poco decepcionante. Eso sí, está rodeada completamente por un muro de montañas gigantescas, que ofrece como resultado un panorama bastante especial. Aparte del casco histórico, estuvimos también en la rampa donde hacen los saltos de esquí esos tan brutales. Curioso.
Luego iniciamos la conducción hacia el sur nuevamente, adentrándonos en los Alpes, y en Italia. Hoy toca etapa de montaña en los Dolomitas, y nuestro primer puerto, tras una larga subida por la Vía Gardenia, es el Paso di Sella (2244 m.). Atrás hemos dejado infinidad de pueblecitos sin un alma, debido a que la mayoría no son más que un conglomerado de hoteles destinados al turismo de esquí. Las estaciones y los remontes son la tónica constante en esta zona alpina, y como estamos en Septiembre y no hay nieve aún, pues está todo muerto, parado. Al fin, pienso, un sitio sin gente... sin turistas...
Paramos a comer en uno de los escasísimos restaurantes que vimos abiertos. Estamos en territorio italiano temporalmente, y queremos aprovechar su valorada gastronomía típica (espaguetis al canto otra vez). Estábamos nosotros solos en el comedor, fue bastante íntimo.
Tras la ingesta, vuelvo al volante para continuar el recorrido entre las gigantescas montañas de más de 3.000 metros que tenemos alrededor. Unos cuantos remontes de esquí más adelante alcanzamos otro puerto, el Paso Fedaia (2059 m.). Allí arriba nos encontramos un lago, y un frío del copón. A nuestra derecha observamos la “Marmolada”, la montaña más alta de los Dolomitas, aunque la niebla nos impide divisar bien su cumbre. Descendemos el puerto entre paredes de roca inmensas que caen verticales, y regresamos a cotas en torno a los 400-500 metros, para comenzar a ascender nuevamente por otro valle hasta llegar a el Paso di Falzarego (2105 m.). Aquí hay un teleférico muy parecido al que tenemos en Fuente Dé en Cantabria. Tambien nos encontramos con numerosas referencias a la Primera Guerra Mundial: museos, cementerios, viejo armamento, estatuas... No es de extrañar, ya que aquí, en los Dolomitas, se libraron decisivas y sangrientas batallas.
Sin duda hoy estamos disfrutando de los mejores paisajes en lo que va de viaje, el recorrido está siendo simplemente espectacular. Eso sí, son bastantes horas en coche, no por los kilómetros, sino por el continuo subir y bajar por peligrosos puertos. Me está sorprendiendo muy gratamente esta zona de los Alpes italianos, alta montaña mezclada con verdes y alargados valles. Me da mucha rabia no tener tiempo para hacer alguna ruta y conocer mejor el lugar. ¿Volveré?
Paramos en la ciudad transalpina de Cortina D’Ampezzo a comprar viandas y ungüentos en un supermercado local. Ya por carreteras más normales (con menos curvas se entiende), proseguimos nuestro camino, que nos vuelve a introducir en terreno austriaco. Llegamos a Sillian, donde tenemos reservada plaza en un (escondidísimo) albergue por 10 €. Con un precio así, no nos sorprende ver al llegar que la “encargada” del hospedaje sea una chiquilla de unos 15 años, y que el lugar en cuestión tenga unas prestaciones un tanto limitadas. Sólo había una persona más aparte de nosotros: un individuo con el cual nuestra relación fue escasa/nula.
Son ya las 19:45 de la tarde, y nos disponemos a hacer la cena. Como el fogón es realmente primitivo y apenas calienta el aceite, vamos improvisando sobre la marcha qué hacer con las patatas, cebollas, pimientos, filetes y huevos que hemos comprado. Puro toma el mando de la situación, y con una asombrosa determinación cocina una especie de brutal “engrudo” sacado del averno. Su función, que era quitarnos el hambre, la cumplió sobradamente. Y el bote de ketchup que llevábamos en “la caja de la comida” para las situaciones de emergencia como ésta, consiguió que incluso supiera bien.
Unos capítulos de “Joey” después, ya estábamos en condiciones de dormir con los angelitos. A la cama a las 23:00.
***Clic en las fotos para verlas todas...
Distancia recorrida: 250 km
Gastos del día: 45 € (Peajes, Gasolina, Compra alimentos, Comida, Albergue)




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