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7:15 Comenzamos el segundo día con ganas y nos pegamos el madrugón para no perder ni un rayo de sol. Desafortunadamente, lo que nos encontramos tras desayunar y salir a la calle es que está volviendo a llover intensamente. A las 8:15 ya estamos en carretera, y durante las dos primeras horas el chaparrón es constante.
Dejamos atrás ciudades como Angoulême, Poitiers (y su Futuroscope, que descartamos visitar), Tours (aquí perdimos mucho tiempo en encontrar la entrada a la autovía) y Orléans; fue en ésta última donde paramos a comer unos sandwiches de la "caja de la comida", sobre las 13:15. En estos momentos hemos dejado atrás los nubarrones y disfrutamos de un tiempo agradable.
Tras esto tomó el volante Puro para llegar a Versalles casi dos horas después. Pese a que era temporada baja, la villa presentaba una invasión total de autobuses de turistas, sin duda atraídos por el mayor interés del lugar: visitar el Palacio de Versalles, fantasía hecha realidad por el afán de ostentación de Luis XIV y sus benditos sucesores...
Para empezar, tardamos media hora en aparcar. Luego tocó sacarse los tíckets (13,5 € por cabeza), que pagamos con sumo entusiasmo. El último trámite fue coger los cascos de la visita guiada (incluidos en el precio, claro).
Resuelto lo anterior, pudimos comenzar a pasearnos por los interminables pasillos y desmesurados salones del Palacio. El lugar es impresionante, difícilmente se puede imaginar algo más gigantesco, recargado y opulento. Dimos vueltas y vueltas pero aquello parecía no tener fin (de hecho, son 50.000 metros cuadrados de Palacio abiertos al público).
Las 800 hectáreas de jardines también tienen su miga (se alquilan cochecitos para recorrerlas...), y tan sólo echamos un vistazo general.
Como aspecto negativo de la visita, resaltaré la EXCESIVA presencia de turistas, especialmente orientales, a los que Puro empezó a coger cariño.
Nos fuimos de allí bastante cansados, la kilometrada matutina pasaba factura (600 km), y es que fue una de las mayores del viaje. Pero aún quedaba entrar en París y buscar el albergue. Puro me volvió a ceder el volante y nos metimos en la maraña de tráfico. A trancas y barrancas, entramos hasta el barrio de Clichy sin sufrir percances, pero cometiendo alguna que otra tropelía circulatoria.
Eran las 18:30 y ya estábamos en el albergue, con una habitación entera para nosotros. Subimos hasta el 6º piso cargando con las maletas por las escaleras (ascensor en reparación justo cuando llegábamos). Nos duchamos y salimos a cenar algo sencillo: McDonald's.
Unas cervecitas en la terraza de un bar parisino sirvieron de relajado colofón a un día bastante duro. Ya en la habitación, aprovechamos para distraernos viendo unos capítulos de "Joey" en el portátil de Bur (que era lo único que había).
Con la iluminación de la Torre Eiffel entrando por la ventana, nos acostamos sobre las 23:15.
Distancia recorrida: 640 km
Gastos: 70 € (Gasolina, Peajes, Visita Versalles, Parking, Albergue, Cena, Cerveza)





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