|
|
Iniciamos la segunda semana de viaje levántandonos a las 8:45 y haciéndonos nuestro desayuno en la cocina del albergue. Poco más tarde conseguimos salir de Colonia, que como ya señalé anteriormente, es un poco complicada.
Proseguimos nuestro peregrinar hacia el sur, dejando a nuestro lado ciudades como Bonn, Manheim, Frankfurt, Hockenheim ó Karlsrühe. Nos hubiese gustado conocer alguna, pero ni había tiempo suficiente, ni demasiadas ganas de seguir adentrándose en metrópolis. Nuestro verdadero destino de hoy era la Selva Negra alemana, la Schawarzwald. Necesitábamos campo y flores silvestres.
Las autobähn, o autopistas federales germanas, no son demasiado distintas de las que podemos ver en España, por ejemplo. Retenciones, baches, pavimento irregular... Al fin y al cabo lo único característico es que tienen muchos tramos sin limitación de velocidad, y todo el mundo va rapidísimo.
Tras pillar un par de atascos y ver pasar a algún que otro chalado, llegamos a Baden, punto de referencia de la Selva Negra. Aquí es donde se realiza el famoso rally, y desde donde comenzamos a adentrarnos en los bosques. Bonitas y estrechas carreteras, con muchas horquillas cerradas y de vez en cuando amplios miradores. El tiempo, una vez más, es espléndido y hace bastante calor.
Paramos a comer sobre las 13:45 en el punto más alto del recorrido, cerca de Hornisgrinde, y nos encontramos con cierta infraestructura turística local. Un puesto con comida de la zona nos sirvió para probar una especie de legumbres con queso que estaban bastante buenas, y también las típicas bratwürst con curry. Además los precios eran sorprendentemente bajos (unos 7,5 € por todo más una pinta). Luego, dejamos atrás Freudenstadt, Schiltach y algunos otros pueblos, para llegar finalmente a Ortenberg, alrededor de las 17:30. Se ha hecho más largo de lo previsto el trayecto. Hacemos compra abundante para la cena de esta noche.
Tras recorrer gran parte de la Selva Negra, nos quedó un sabor bastante agridulce. No es tan espectacular como esperábamos, o como nos dijeron. Mucho bosque, muchísimo, carreteras y pueblos bonitos, pero poco más. La sorpresa nos la llevamos al encontrar el albergue en el que habíamos reservado: era un un precioso castillo restaurado, y las habitaciones se encontraban dentro del mismo.
A estas alturas, el cansancio empezaba a hacer mella. A los kilómetros que llevamos encima, se suma que no paramos ni un segundo en todo el día de hacer cosas. Demasiada actividad. Esta tarde decidimos bajar el pistón y tumbarnos un rato, dar un paseo por la cercana villa de Offenburg... y cenar bien. La carne que habíamos comprado no nos sirvió de nada, el albergue no tenía cocina (pese a que en Internet ponía que sí). Así que nos dimos el atracón en una pizzería-kebap.
Por la noche, tranquilamente vimos unos capítulos de Joey en el portátil de Bur, y a dormir sobre las 23:30, que el día siguiente en la Oktoberfest de Münich se las prometía muy intenso.
Distancia recorrida: 450 km
Gastos: 60 € (Gasolina, Compra alimentos, Comida, Albergue, Internet, Parking, Cena, Cerveza)




previous travel blog entry
Would you like to comment or ask a question?
Sign up for a free account, or sign in (if you're already a member).