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Un pueblecito de un millon de habitantes

From Un pueblecito de un millon de habitantes in Adelaide, Australia on May 31 '02

giorgiodavero has visited no places in Adelaide
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Cuando el jueves 30 salimos de Melbourne con el OZ bus, eramos tan solo 11 pasajeros, y un chofer (Rosco) muy simpatico, disponible y cuidadoso. Con suerte el clima era bueno, porque el primero de los tres dias del recorrido rumbo a Adelaide incluia la famosa Great Ocean Road, un tramo de carrettera de como un 150 kilometros, a lo largo de los cuales pasa a pocos metros del mar, en la extremidad sur de la Australia continental (excluyendo entonces la grande isla de Tasmania, que queda todavia mas a meridione), en donde la costa generalmente se eleva con una plataforma de unos 50 metros arriba de un mar batido de olas.

En la primera mitad de la Great Ocean Road una serie de lomas degrada dulcemente hacia el mar, formando amplias y larga playas, en que en esta temporada tan solo se encuentran surfistas, en traje de buso, que esperan la ola ideal en grupos de 15 o 20, cabalcando su tabla de surf. La verdad, al verlos no nos dieron mucha envidia, con tanto viento, frio y en un mar con colores claramente invernales, pero se trata evidentemente de una grande pasion, de no ser asi no se justificaria tanta espera; sin ser experto, ademas, las olas no me parecian mucha cosa pero, a lo mejor me engano, quien sabe... finalmente se trata de playa tan famosas como Bells Beach, en donde filmaron peliculas como Point Break, con Keanu Rivers. Despues de Apollo Bay la costa se hace mas empinada y, a lo largo de Cape Otway la carretera se aleja algo del mar, dejando entre si un gran bosque de arboles que sobrevivieron a la llegada del hombre blanco.

En cuando la carrettera vuelve a correr a lo largo de la costa, el mar aparece abajo de una caida vertical de unos cincuenta metros y, con sus grandes olas, se esta a poco a poco comiendo las paredes de fragil roca arenaria mezclada con mas dura roca volcanica y, segun la resistencia que encontre, el agua puede meterse en empinados brazos de mar de cientos de metros, escavar cuevas, formar islotes o dejar pedazos de roca sueltos. El punto de la Great Ocean Road que mas se representa en las postales son los Doce Apostoles, en donde una decena de torres se elevan a unos cinquentas metros del acantillado, en mar abierto, una a lado de la otra. Bonito lugar, pero en las postales se ve mejor, y el hecho que el sol quedaba en contra de luz no ayudo a nuestras fotos. Nos gusto mas el Loch Ard Gorge, un estrecho y retorto fiordo abierto en el acantillado, que termina con unas diminutas baias cerradas por playas, atras de las cuales el mar escabo cuevas en la pared de rocas que encierra el fiordo. Tambien nos paramos al London Bridge, que era un puente que se conectaba a una roca a unos 50 metros de la costa, hasta que hace una decena de anos se cayo dejando a una pareja de turistas atrapados en lo que se habia vuelto un islote, y al Grotto, que por cierto nos es una cueva, sino un agujero que se abre en la costa, cruza el acantillado y llega hasta el mar. La Great Ocean Road... muchos turistas dicen que quedo como uno de sus mejores recuerdo de Australia, algo que me parece exagerado, pero efectivamente nos ofrecio unas esplendidas vistas y, sin duda, debido a que la recorrimo en el marco de un dia de viaje, fue sin duda el maximo, con relacion a cualquier recorrido hecho por Australia con el OZ Experience.

Anoche quedamos en un hostal muy simpatico, en que pero la calefaccion del grande cuarto en que dormimos termino por dejarnos con narices y orejas congeladas por toda la noche. Nimodo, estabamos cerca del punto mas a sur del Australia continental, al llegar el invierno, por lo que habia que esperarselo. Sin embargo, ya anoramos un poco de calor.

El viernes 31 iniciamos el recorrido con el cercano Tower Hill, un parque que algo se parece al Ngorongoro en Africa, porque se trata de un antiguo y amplio crater, todavia casi completamente encerrado, y cubierto de pantanos excepto unas lomitas en el medio. Como el Ngorongoro, es un lugar formidable para ver a los animales, y efectivamente perdimos la cuenta de los koalas que logramos ver, finalmente en la naturaleza!!! que animales tan bonitos y simpaticos, con esta carita plana y redonda, la nariz como un perfecto triangulo de caricatura, y las orejitas peludas que los hacen parecer a osos (de peluche?), siendo en realidad marsupiales....no pudimos pararnos de tomarles un gran numero de fotos. Tambien vimos a varios Emu que, en la naturaleza, se ven mas dignos y bonitos de aquellos parientes pelones y tontos de los avestruz que vimos en los zoologicos. Y que bonito el lugar en su totalidad.

En Tower Hill no hay canguros, pero no tuvimos que esperar mucho para verlos en la naturaleza. Hay que considerar que, por lo que los choferes te dicen y por los cadaveres tirados a lo largo de la carrettera, se sabe que los canguros se encuentran de toda parte en Australia, en gran sobrennumero. Sin embargo, a nosotros habia tocado ver algunos tan solo rumbo a Dingo, y iniciabamos a pensar que se tratase de un mito... y no, hay estaban en grupitos de 3 a 5 individuos, comiendo en las praderas, a menudo alejandose a brincos al escuchar el bus acercarse. Mas que lindos, se trata de animales sumamente raros y curiosos, nos volvio a llamar la atencion que usan sus diminutas patas frontales como unas manitas, sin nunca apoyarse en ellas en cuando se desplazan; por lo que, para balancearse en cuando levantan de brincos las macisas patas traceras, utilizan la grande y poderosa cola como un tercer pie. Y que expresion intelligente, a veces parece que son ellos que esta mirando a los turistas, en lugar que lo contrario.

Despues de Tower Hill volvimos a pararnos en Manja Shelter, en donde hay unas rocas sueltas sobre una pequena loma, que los aborigines utilizaron por millenios como reparo, siendo que a lo largo de toda su existencia nunca habian podido concebir algo como una tienda o parecido a una casa, hasta a que conocieron al hombre blanco. En esto lugar, en una roca algo reparada, dibujaron algo como un hombre muy gordo, con a lado hombres chiquitos y delgados, que deberia representar alguno de sus dioses... no tiene edad, porque no hay ningun elemento para darsela, pero segun el guia tendria mas que 10,000 anos, mientras que nosotros quedamos en que se trataba mas probablemente de una broma, o de un dibujo hecho por algun nino del siglo XX, que decidio pasar un dia en el campo, en lugar de ir a la escuela. Que poca cosa, asi como poca cosa nos han parecido hasta ahora los aborigines, que se notan por quedarse tirados en las banquetas, borrachos y gritones. Debe ademas tratarse de la raza mas fea del mundo, negros como el carbon, con el pelo siempre largo y parado, la cara plana, la nariz con un ancho de unos 6 centimetros, y las cejas tristemente sobrestantes ojos diminutos y poco inteligentes... que diferencia con los bravos Maori de Nueva Zelanda, los aborigenes vivian a la edad de la piedra en cuando llegaron los ingleses y, por lo que es mi impresion, lo unico de merecido que se le puede reconocer es que lograron integrarse bien con su ambiente circundante, aprovechandolo sin danarlo.

Y llegamos entonces en los Grampians, la zona en que la cadena de montanas, que cruza de norte a sur toda la parte este de Australia, termina con unos montes rocallosos y grices, que se elevan sobre valles tan alejados que las talas salvajes del siglo pasado no lograron alcanzar antiguos bosques de arboles de goma, que se parecen mucho a nuestros eucaliptos, con los que a veces se encuentran entremezclados. Bajamos para caminar a McKenzie Fall, una cascada que en la temporada de seca en que nos econtramos vale mas la pena por el paseo en los bosques, y fuimos entonces a los Balconies, en donde hay lo que llaman pico del diablo, en que dos rocas se extiende en orizontal unos 20 metros, una arriba de la otra y dejando un agujero como una boca abierta, asomandose sobre una caida libre de decenas de metros. Lo impresionate es que la gente puede caminar hasta adentro de esta boca de piedra, por lo que desde lejo se ven como si una enorme aguila los lleve en su pico abierto, volando sobre los Grampians. Nunca habia visto algo de comparable.

La noche la pasamos en un hostal que parecia algo como la casa de Blancanieve, sola en el centro del bosque, tan alejada que su TV tampoco podia recibir las signales del partido de abertura de los mundiales de football, y nos perdimos asi la inesperada derrota de los campeones de Francia contra el debutante Senegal.

Ayer fue basicamente un dia de translado, en que tan solo nos paramos un rato por unas fotos al Mount Arapiles, una roca sola que es muy famosa para ascensos en estilo libre, y en las cuevas de Naracoorte, que se revelaron poco interesantes, de no ser por el hecho que en ellas caieron por millenios animales de los que ahora tan solo quedan fossiles, como aquellos de varios canguros gigantes de cara plana, o de un grande marsupial carnivoro, con grande dientes incisivos. Ya era el atardecer en cuando llegamos a Adelaide, que al bajar de un altiplano se presento espectacularmente en frente de nosotros, ocupando un amplio valle cruzado por un rio, cerca de su llegada al mar.

Al ver las mapas, se puede apreciar que el centro de Adelaide se encuentra totalmente envuelto por grandes parques, mas haya de los cuales se extienden las zonas residenciales y perifericas. Despues de su asombrosa presentacion y tantas credenciales teniamos mucha aspectativa de llegar al centro de la ciudad, pero quedamos sumamente decepcionados. Adelaide tiene algo mas que un millon de habitantes, y su centro es un reticulo ordenado de calles que se cruzan entre si siempre a 90 grados, con cinco plazuelas dibujadas como un diamante, que toman el lugar de una manzana. La ciudad tiene poco mas de 100 anos, no se le puede pretender, pero que pena darse cuenta que casi la totalidad son edificios de entre 3 y 5 pisos sin ninguna pretencion de elegancia, entre los que destaca algun 'rascacielo' de 15 pisos y sin ciste.... y lo pejor es que su zona comercial es limitada a una sola calle, y casi esencialmente a una zona de no mas de 500 metros que dejaron petonal. De acuerdo, hay otra calle en que, uno a lado del otro, se encuentran varios edificios 'importantes', en una desordenada mezcla de estilos entre el neogotico, el neoclasico y el liberty, los que dan ospedaje al parlamento, a la central de ferrocarril, al museo, al casino, etc. Hoy tuvimos todo el dia para darle un recorrido, pero despues de unas horas ya no sabiamos que hacer y, en cuando ya era oscuro, nos dimos cuenta de que no habiamos tomado ninguna foto, y terminamos aprovechando de la luz piedadosa de los reflectores, para dejar evidencia de que aqui estuvimos. Considerandolo todo, tan solo se parece un pueblecito de un millon de habitantes.


 
 

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