87a783a566d2e84d23b5a113d8b351d9

Valverde Travel Guide powered by advice from Real Travelers

 Get Real Deal alerts »

El mar de Las Calmas

From El Hierro; La Isla del fin del mundo in Valverde, Spain on Oct 13 '07

Ata has visited 1 place in Valverde
show more map

A plena luz del día y con el cielo despejado uno se da cuenta de la verdadera magnitud de la tragedia. Desde el Mirador de Tanajara (El Pinar), un vistazo a las zonas altas de la isla ofrece un panorama desolador. las copas de los pinos tienen un color rojizo que es extraño ver en estas latitudes. Algunas pinceladas verdes y los troncos carbonizados nos recuerdan que lo que vemos no es fruto del otoño que ya avanza hacia el invierno. No es un paisaje europeo aunque hay que reconocer que el fuego ha teñido los bosques herreños de una tétrica belleza otoñal. Esa sinfonía de marrones, rojos, ocres y negros es la consecuencia del descuido de dos cazadores inconscientes que ya han sido identificados. Imagino que en una isla pequeña como ésta, donde todo el mundo se conoce, debe ser muy duro cargar con la culpa de esta tragedia de primerísima magnitud. Toda la vida andarán con el sanbenito de ser los que quemaron el monte en 2006. ¿Se irán de El Hierro?; ¿Se quedarán a recibir miradas acusadoras toda la vida?. Yo me iría.

Ya sé que me repito en exceso, pero estos amaneceres de Las Playas son absolutamente impactantes. Hoy no me ha hecho falta poner el despertador. Creo que ya anhelo estas mañanas naranjas de El Hierro y el cuerpo, sabio, se despereza minutos antes del horto para poder disfrutar de una nueva sesión de espectáculo. Por supuesto, el Pisco duerme mientras yo paseo por los jardines del Parador dando una nueva bienvenida al sol. Hoy, la gran montaña casi ni se intuye tras una ligera capa de calima. Se ve allá a lo lejos un tanto difuminada por el polvo en suspensión, pero aún así, hemos sido testigos de otro amanecer mágico. En la piscina del parador, una pareja de guiris se achucha cariñosamente viendo el mar. Me doy cuenta de que están allí antes de que ellos se den cuenta de que estoy aquí; los dejos hacer y me retiro discretamente. Las fotos las dejo para una mejor ocasión.

¡El Pinar Independiente!.- Salir del parador supone 20 minutos de carretera bajo los impresionantes riscos de Tijimiraque. La costa, en esta parte de la isla, es escarpada y la tierra sale del mar y huye hacia arriba en pendientes casi verticales como si temiera al Atlántico. El herreño, aún así, hace notar su presencia y los omnipresentes muros de piedra seca escalan los riscos en una de las escenificaciones más impactantes que he visto de la propiedad privada. Poco antes de llegar a Valverde hay un pequeño cono volcánico que está repartido en parcelas desde la punta a su falda. Las líneas lo recorren radialmente formando cuatro o cinco cuñas de terreno en las que, por la pendiente, es imposible plantar nada. Quizás sea para guardar animales, pero la verdad es que la partición de toda la isla por estos muros es uno de los rasgos más característicos de El Hierro. Es algo sorprendente. Pasamos la villa sin detenernos y, esta vez, viramos hacia la zona de El Pinar. Desde el Mirador de la Tanajara puede verse el impacto del incendio en toda la magnitud. hacia el norte aparece un horizonte dominado por pinos calcinados, troncos negros y rojos dramáticos. Hacia el Sur, la ladera baja de manera pronunciada hacia el mar. Detrás de los cerros pelados deben estar La Restinga y las playas de Las Calmas. Disparo la cámara de fotos. Dormitando bajo un árbol, un señor bastante mayor hace como que vigila el monte. Tiene una camisa en la que se lee Servicio de Vigilancia antiincendios. Si ahora mismo prendiera la llama, ni se enteraría. Menos mal que junto a él, hay un perrillo negro de raza indeterminada que otea el horizonte. Estamos en sus manos.

El Pinar aspira a convertirse en municipio independiente. Cuando yo era pequeño, las poblaciones de Las Casas y Taibique estaban separadas por un estrecho tramo de monte libre de casas. Hoy, los dos pueblos son uno solo, aunque al modo herreño. El casco urbano de lo que en breve será la capital del Término Municipal de El Pinar es una sucesión de casas de una sola planta, veredillas y cuestas entre paredes de piedra seca y huertecillos primorosamente cuidados. Por aquí y por allá se ven lagares tradicionales y parras que nos hablan del pasado vinícola de la zona. Nosotros caminamos entre las casas para empaparnos del 'sabor piñero'. El pueblo tiene, también, una pequeña librería en la carretera principal. Compramos algunos libros sobre la isla antes de seguir camino hacia La Restinga. bajamos hacia el mar.

Según desciendes, el paisaje va perdiendo su componente humano. Estamos en la zona volcánica más reciente de la isla. Según podemos leer en los libros que hemos comprado antes, las erupciones de esta zona datan de hace unos 5.000 años y los conos volcánicos y los chorros de lava que se esparcen por todo el paisaje están prácticamente intactos; como si la tierra los hubiera escupido ayer mismo. Pasamos de largo camino de La Restinga, el que hasta hace poco tiempo era el puerto más importante de la isla y, ahora, un pequeño pero activo centro turístico volcado al buceo. Caminamos por la playa y por el puerto. Se suceden las típicas escenas de pesca y baños. En la explanada del puerto hay un gran cayuco de color blanco que nos recuerda que no todos los que llegan vienen a descansar. Hay quienes cruzan el mar azuzados por el hambre en busca de un futuro mejor. Pescadito fresco en uno de los restaurantes del pueblecito y volvemos a ponernos en marcha.

Tacorón; un sitio mágico.- Hacemos un pequeño descanso en Los Lajiales. Poco después de salir de La Restinga merece la pena hacer una parada en este paraje volcánico. Los chorros de lava salen del suelo haciendo dibujos imposibles y extensas planchas lisas por las que es posible caminar descalzo. POco después, unos kilómetros más arriba, está el desvío para bajar a la playa de Tacorón. No busques una playa de grandes extensiones o arenas rubias. Tacorón es, más bien, un charquillo de mar, un regalo del volcán a la isla en pleno Mar de Las Calmas, una extensión de mares quietos que baña toda la costa Sur de la Isla. Una pequeña escalera metálica da acceso al mar. El agua está buenísima. El Pisco toma el sol como los lagartos mientras yo devoro los libros que hemos comprado en El Pinar. Dicen que por aquí hay varios submarinos alemanes hundidos durante la Primera Guerra Mundial. Según parece, gustaban de resguardarse en estas aguas durante sus largas patrullas por el Atlántico. Cuando los ingleses se enteraron que solían tomar resuello en El Hierro, vinieron para esperarlos y acabaron con un par de ellos. Cuenta el libro que una mañana, después de oír una gran explosión, unos lugareños encontraron en la costa a dos alemanes empapados y sucios que temblaban de frío agarrados a  unas rocas. Se los llevaron al pueblo y los trataron tan bien que no se fueron. Se quedaron en la isla lejos de las guerras de las grandes potencias. Esa es una de las virtudes de El Hierro. Parece que está al margen de toda la vorágine que devora al resto del mundo.

Vemos como cae el sol en Tacorón. En las cuatro horas largas que hemos estado entre chapuzones y bañitos de sol, muchos son los que han llegado y se han ido. Desde la calita se ven las laderas de El Julán, un lugar mágico donde los antiguos bimbaches (pobladores prehispánicos de la isla) dejaron su huella en forma de paneles escritos con los signos enigmáticos del alfabeto líbico bereber. Me encantaría verlos, pero cualquiera baja con el Pisco las buenas dos horas de camino que separan el yacimiento de la carretera. Me tengo que conformar con leerlos desde casa en esos libros que tanto me gustan. Las laderas de El Julán son escarpadas. A estas alturas del año, con el verano aún reciente, están desnudas cerca del par y cubiertas con una pelusilla de pinos dispersos según ganan en altura. Allá a lo lejos, la pirámide que forma la isla pierde porte para morir junto al mar en las inmediaciones del Faro de Orchilla. Otra vez el fin del mundo. No es tarde, pero tenemos que ponernos en marcha para no llegar al Parador demasiado tarde.

El arbol que llora.- Desandamos lo andado


 

Would you like to comment or ask a question?

Sign up for a free account, or sign in (if you're already a member).

Where have you been lately?

Share your travels with friends & family

Free travel blog
Sign up for a free travel blog