99cc0789b9679221ac98b43bfe315dad

Genzano di Roma Travel Guide powered by advice from Real Travelers

 Get Real Deal alerts »

Roma I: La sombra del César

From Vía Augusta 2006 (De Málaca a Roma) in Genzano di Roma, Italy on Aug 15 '06

Ata has visited 2 places in Genzano di Roma
show more map
Exterior del Coliseo.
Exterior del Coliseo.
see all photos »

"Así como son más los beneficios de la patria, y es ésta más antigua que un progenitor particular, así también se debe más gratitud a ella que a un padre".

No parecen palabras muy antiguas estas, pero sí lo son. Así empieza uno de los libros que han marcado mi vida. Sobre la República, de Marco Tulio Cicerón; el libro testamento del Ãºltimo hombre grande de la República Romana. Todo empezó aquí; nuestra cultura; nuestro modo de ver el mundo; la vanidad de la política; la fuerza del bien común; el latrocinio organizado; la mafia; la guerra civil en sentido moderno; la extorsión; el arte como reflejo de la realidad; la podredumbre pública; el soborno... Oh Roma, madre de este Occidente nuestro. Todo lo que somos se lo debemos. Todo lo bueno y todo lo malo. Hasta la guerra preventiva tan desdichadamente usual en nuestros días es cosa de estos romanos. ¡Están locos estos romanos!

Espectacular imagen del Coliseo.
Espectacular imagen del Coliseo.
see all photos »

Desayunamos como reyes en el Hotel Petra. Tostadas con aceite y tomate; café capuccino; fruta y queso... ¡Que a gusto nos quedamos!. Nos hemos levantado tempranito para disfrutar de una dura jornada romana. Hoy, de verdad, culminaremos esa Vía Augusta que abandonamos en Pisa atraidos por las bellezas de Florencia. Así que apenas desayunados ya estamos en la guagua 46 de camino a la estación de Anagnina. Línea A. Pronto la letanía nos será habitual: Cinecitta; Subaugusta; Giulio Agricola; Lucio Sestio; Numidio Quadrato: Porta Furba... En la estación de Termini cogemos la línea B hasta Colosseo. Subimos por las escaleras mecánicas y el Pisco me dice: -Prepárate, porque te vas a dar de bruces con Roma.

Yo haciendo el tonto en el Coliseo.
Yo haciendo el tonto en el Coliseo.
see all photos »

Imponente. El impacto visual es enorme. nada más salir a la calle, el muro blanco del Coliseo se yergue imponente ante nosotros. Nuestra primera parada. Antes nos pasamos por un punto de información turística para pedir un plano (otro más para la colección --no hay cosa que más me guste que coleccionar planos turísticos cañeados por el uso--) y sacar el bono arqueológico, una tarjeta con siete días de vigencia que te permite entrar a los monumentos de la Roma antigua más interesantes; precio 21 euricos. Merece la pena.

Arco de Constantino desde la Via Sacra.
Arco de Constantino desde la Via Sacra.
see all photos »

Coliseo.- Es nuestro primer contacto con la Roma clásica. No importa la cola de entrada ni los pesados que se ofrecen hacerse una foto contigo vestidos de gladiadores (hay una tipa vestida de gladiadora que quita el hipo). Se soporta estoicamente. Te puedes hacer a la idea de que estás esperando para ver uno de aquellos curiosos espectáculos públicos; colas más chungas he pasado para ver espectáculos deportivos más lamentables. Poco a poco la fila avanza y te metes en la galería de acceso al primer estadio cinco estrellas de la Historia. Desde fuera, impresiona la enormidad del muro exterior con sus tres juegos de columnas que homenajean a los tres estilos clásicos (dórico abajo, jónico en el segundo piso y corintio en el tercero); una vez dentro, el Coliseo es un montón de escombros que hablan de siglos de expolio y abandono. Aún así, su grandeza sobrecoge. En Nimes, el interior está en un estado de conservación aceptable, pero no sobrecoge. El Coliseo asombra por su tamaño. Uno se imagina el lugar repleto con 50.000 energúmenos sedientos de sangre y llega a estremecerse. De Nimes, me puso los pelos de punta la arena; no sé porqué, pero ver aquel terreno de juego 'maldito' me sobrecogió. en Roma, lo que sorprende es la magnitud del edificio; su dimensión vertical.

Foro Romano. Al fondo el arco de Sepimo Severo.
Foro Romano. Al fondo el arco de Sepimo Severo.
see all photos »

Tampoco tiene nada que ver la información que te dan en Roma con lo que nos dieron en Nimes. Parece mentira que en la cuna de la civilización romana se limiten a difundir clichés made in Hollywood y que se olviden de dar una información veraz y, al igual que en la ciudad francesa, gratuita. Aquí es cara y mala. Nos fiamos más de nuestras guías para visitar el edificio y de las explicaciones que nos dieron en el Sur de la Galia para comprender aquel mundo cruel de los gladiadores. En todo caso, una visita a esta ciudad no puede pasar sin un paseo entre las ruinas de este edificio imponente. El calor es considerable (un aspecto que al Pisco nunca le ha sentado demasiado bien) pero yo parezco un niño con zapatos nuevos. Coincidimos con una exposición sobre las musas en la Roma Clásica que llena el corredor de la segunda columnata. Entre las piezas, un pequeño trozo de cerámica pintada traída desde Pompeya que nos resulta familiar. Estar cara a cara con objetos que forman parte de la identidad de toda una civilización que es la nuestra te da un cierto hormigueo de estómago muy agradable. Casi tres horas después estamos saliendo del edificio y enfilando la Vía Sacra hacia el Foro.

Interior del Panteon.
Interior del Panteon.
see all photos »

El Foro.- El arco de Constantino te mete de lleno en la Vía sacra. Piedras milenarias pulidas por dos milenios de uso suben hacia el Arco de Tito, antesala del Foro de la República.  El arco narra en imágenes la toma de Jerusalen por parte de las legiones romanas y el posterior saqueo de la ciudad y el templo. Una hilera de esclavos, de entre los que destacan los sacerdotes judíos, marchan escoltados por los legionarios portando los tesoros de la capital judía. Según la guía, este arco aún escuece en Israel. Unos soldados portan en señal de triunfo un candelabro de siete brazos, símbolo sagrado de la nación judía; una diosa 'Victoria' coloca una corona de laurel sobre la testa del emperador que recibe todas las riquezas de Israel.

El panteon por fuera. No parece tanto, ¿eh?
El panteon por fuera. No parece tanto, ¿eh?
see all photos »

Se puede decir que estamos en el centro de la civilización occidental, aunque todo no sea más que un montón de ruinas de la que apenas tres arcos triunfales se mantienen en pie con la dignidad de antaño. Pero aún así, estas piedras impresionan. Gracias a las guías que llevamos podemos levantar con la imaginación los muros y columnatas e imaginar como debió ser todo esto en sus mejores años. La Basílica de Constantino, el Templo de César, la Rostra... Hoy toda aquella grandeza se limita a muros derruidos, bóvedas que se interrumpen bruscamente con derrubios y cascotes o escalones que ya no llevan a ninguna parte. Aún así no está mal caminar por las ruinas del foro. Decidimos seguir camino abajo hasta las rampas del Campidoglio. El río de turistas avanza con nosotros. Muchos hacen fotos, otros dibujan; algunos hacen cola en las fuentes para beber agua. Nosotros decidimos sentarnos bajo un árbol aprovechando una piedra de enormes dimensiones que ofrece un buen asiento. Bajo la sombra vemos a cientos de personas pasar ante nuestros ojos. A la izquierda se ven los restos del Templo de Julio César y a nuestra izquierda, una hilera de edificios mejor o peor conservados conforma una de las calles principales del Foro. Edificios como el Senado o el Templo de Antonius y Faustina se mantienen más o menos en pie gracias a que han servido como iglesias después de la caída del Imperio. Otros como el Templo del Divino Rómulo conserva hasta sus antiguas puertas de bronce. Otros, como el Templo de Saturno o la casa de las Vestales no es más que un montón de cascotes y alguna columna aislada.

Piazza della Colonna.
Piazza della Colonna.
see all photos »

Salimos del Foro bajo las arcadas del Arco de Séptimo Severo, un arco triunfal que narra las victorias del emperador en sus guerras con los partos. Antes nos paramos ante una curiosa piedra que, según indica en nuestras guias es el mismísimo Ombilicus Mundi, el centro del mundo para los antiguos romanos. Teniendo en cuenta que la tierra es redonda, podríamos decir que cualquier punto del planeta es el Ombilicus Mundi. Creo que convertiré a Las Palmas de Gran Canaria en mi particular centro de la tierra. Subimos por las empinadas escaleras hasta el patio que separa los dos edificios de los Museos Capitolinos. Decidimos ir a ver el Panteon antes de ir a comer. Por la tarde visitaremos los museos.

Los tres fundadores de Roma.
Los tres fundadores de Roma.
see all photos »

Panteón de Agripa.- No te lo esperas pero ahí está. Subimos por la vía del Corso hasta la Piazza Colonna. Entonces, guiados por uno de los planos que llevamos, empezamos a serpentear por estrechas callejuelas y placitas recoletas hasta que, a la vuelta de un quiebro de esquina, aparece la Piazza della Rottonda y el edificio más hermoso que he visto en mi vida. Todo es armonía. Es macizo y contundente por fuera y de un delicado que emociona por dentro. Es la armonía hecha arquitectura. Un regalo para la humanidad de uno de nuestros paisanos más famosos de la historia. Adriano está considerado por los romanos como uno de sus mejores emperadores. Dejó una impronta de cultura, buen gobierno y bastantes buenas obras públicas por toda la ciudad; y Roma lo recuerda con cariño. Una de esas obras espectaculares que dejó su genio fue este Panteón; una cúpula grandiosa abierta al cielo en su cénit diseñada para homenajear a todos los dioses de la mitología latina.

Atardece en el Foro. El travertino arde.
Atardece en el Foro. El travertino arde.
see all photos »

Se edificó sobre un edificio anterior. En tiempos de Adriano el edificio fue enteramente reconstruido. Su nombre no aparece en las inscripciones debido al rechazo del gobernante hispano a que su nombre figurase en las obras llevadas a cabo bajo su mandato. Buen gobernante y modesto, algo que no casa demasiado bien con el afan de gloria que caracterizó al pueblo romano. Las marcas de fábrica encontradas en los ladrillos corresponden a los años 123-125, lo que permite suponer que el templo fue inaugurado por el emperador durante su estancia en la capital entre 125 y 128. Aunque no se sabe con certeza quien fue el arquitecto, el proyecto se suele atribuir a Apolodoro de Damasco.

la novedad del edificio fue su gran cúpula, que tardó bastante en ser superada (habría que esperar al Renacimiento para encontrar una cúpula más grande aunque bastante más para encontrar una tan perfecta). Por fuera, como ya hemos dicho, es un tambor con un pronaos que actúa como vestíbulo de entrada. Por dentro es una maravilla que se salvó de la picota gracias a que se convirtió en iglesia católica poco después de que la religión católica se convirtiera en la oficial del Estado. Pese a todo, el panteón no se libró de los saqueos. El papa Urbano VIII, de la familia de los Barberini, mandó a levantar todas las tejas de bronce que recubrían la cúpula para hacer el baldaquino de San Pedro y cañones. Los romanos no se lo tomaron muy bien y acuñaron una frase irónica que decía: "quod non fecerunt barberi, fecunt Barberini" que se traduce "lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini".

La importancia del edificio ha sido capital para entender la arquitectura posterior. Hasta el Bruneleschi estudió de manera concienzuda la cúpula de 44 metros de diámetro antes de iniciar su magistral obra en el Duomo florentino. caminamos bajo el ósculo de casi 8,9 metros de diámetro que se levanta en la cima de la cúpula y que conecta el interior del templo con el cielo. Según hemos podido leer, unos micro agujeros practicados en las losetas del suelo impuden que el agua se acumule cuando llueve. Y todo esto hecho hace casi dos milenios. ¿No les parece alucinante?. Miguel Angel dijo que su diseño era "angélico, no humano" y Stendhal, en sus 'Paseos por Roma' dijo: "El más bello recuerdo de la antigüedad romana es sin lugar a dudas el Panteón. Este templo ha sufrido tan poco, que aparenta estar igual que en la época de los romanos."

Hombres ilustres yacen bajo las piedras hermosas del Panteón. Grandes tumbas albergan a reyes, reinas y papas. Son tumbas grandiosas y lujosas. Esculturas de gran belleza y sarcófagos de mármol y bronce guardan los huesos de los prohombres y mujeres que dejaron su impronta en los tronos terrenales y celestiales de Italia. Junto a ellos, una pequeña lápida en la pared nos indica que en el panteón, casi sin hacer ruido, también descansa Rafael. Hombres grandes, tumbas pequeñas; hombres diminutos, tumbas grandiosas.

Insulae.- Comemos en la calle. Abundan en la ciudad pequeñas tiendecitas que ofertan trozos de pizza. Están muy buenos y por poco dinero puedes solucionar un almuerzo en ruta. Nosotros nos sentamos en el tranco de la puerta de una librería alucinante y comemos hasta que llega el dueño y con una mirada fulminante nos expulsa de nuestro comedor callejero. Para quitar fuego, entramos en la librería y preguntamos por 'Paseos por Roma' de Stendhal. No lo tienen...

Regresamos hacia los capitolinos con parada en la Piazza d'Aracoeli para tomar un café y visitar una pequeña iglesia antes de subir hasta los museos. Antes, nos damos una vuelta por una barandilla que está justo antes de las escaleras y desde la que puede verse la única Insulae que aún queda en pie en Roma. las Insulae eran edificios de pisos que se levantaron para hacer frente a la explosión demográfico que vivió la ciudad alla por el siglo I de nuestra era. Los restos están, por desgracia, semisepultados por metros de basura; papeles, plásticos, botellas... Una pena.

Museos capitolinos.- Llegamos a media tarde con muchos kilómetros en los pies. Aunque la información, para no variar, brilla por su ausencia, merece la pena. El primer icono reconocible es la escultura de bronce que representa a la Loba Capitolina con los dos churumbeles mamando bajo sus pechos lobunos. Yo me adhiero a la historia y me meto de lleno en la mitología romana. A partir de ahora, el Rómulo, el Remo y el Atanazius, son los fundadores de Roma. Caminamos por los salones y galerías hasta las salas de los emperadores y los filósofos. Me quedo con la primera. Es increíble mirar cara a cara la majestad de Julio, la sobriedad de Octavio, la glotonería de Nerón o la agresividad de Caracalla. Es como si los retratos, que se suponen fieles, nos hablaran de la personalidad de los jefes del cotarro. Increíble la serenidad de Adriano y la altivez de Trajano, nuestros dos paisanos. Antes de salir, nos asomamos a un balconcillo que mira directamente al Foro. El sol está a punto de desaparecer (nos están echando para cerrar) y las piedras de travertino blanco del foro y el Coliseo parecen rojas. Atardecer mágico en Roma. Una buena forma de dar por concluída la visita a la Roma clásica en este primer día de ajetreo.

Callejeamos por las inmediaciones de la Vía del Corso camino de la Piazza de Espagna. Una vezallí, otra vez nos recibe el griterío de los cientos de turistas y locales que abarrotan la famosa escalinata que construyeron nuestros reyes para engrandecer una ciudad que está a tomar por culo de España. Cosas nuestras. Compramos una cosillas y cogemos el último metro hasta Anagnina (Prossima Fermata... Porta Furba: Ussita lato sinestro). Cenamos en el hotel viendo las últimas y preocupantes noticias que llegan del Líbano. Dicen que la ciudad se presta a ser cariñoso con la parienta y para encargar regalitos de París. nosotros, después del tute que nos hemos pegado, estamos totalmente agotados. Hoy, por nosotros, no habrá ningún encargo para la capital francesa.


Would you like to comment or ask a question?

Sign up for a free account, or sign in (if you're already a member).

Where have you been lately?

Share your travels with friends & family

Free travel blog
Sign up for a free travel blog