|
|
El día de hoy lo dedicamos a visitar la Capadocia. Después de desayunar en el hotel salimos hacia el valle de Göreme, que constituye un verdadero museo al aire libre. Lo primero que visitamos fue el Valle del Camello, llamado así por la piedra en forma de camello que lo distingue de los demás valles. (No es el de la foto).
La segunda parada fue la zona conocida como "las chimeneas de las hadas", me llamó la atención el pedazo de lagarto que andaba por debajo de los tenderetes de recuerdos para los turistas. Terminamos la visita en el Museo al Aire Libre donde visitamos algunas ruinas de las primeras iglesias surgidas en la era cristiana. Hay centenares de iglesias, algunas de ellas decoradas con frescos que representan escenas tomadas de la Biblia o de textos apócrifos. (Muchos de ellos están dañados en sus rostros por la prohibición islámica de las imágenes).
Es notable el convento de seis pisos, que poseía una cocina y un refrectorio en los niveles inferiores y una capilla cruciforme en el tercero. Visita de los valles de Pasaba y Devrent. Después de almorzar pasamos por los pueblos de Urgup y Avanos. Visita de centros de artesanía de alfombras y cerámicas, que forman parte de la cultura de la región. Misa en la iglesa de Llamana (siglo IV) excavada también en la roca y que se encontraba alejada del pueblo. Pedimos la llave en un hotel y cuando terminamos nos fuimos a almorzar.
En uno de los tenderetes de artículos para turistas después de sacarme una foto con un heladero vestido con el traje típico tuve la oportunidad de ver como me tomaba el pelo con el helado que por un momento estaba en el cuchillo y por otro en el techo del carrito y ó bien me daba el cucurucho sólo ó bien me daba el cuchillo con el helado sin el cucurucho. Después de hacer su malabarismo pude comprobar que el helado no estaba mal.
En el almuerzo nos pusieron ¡tortilla de patatas! y no estaba mala. El restaurante estaba construido a imitación de las antiguas posadas para las caravanas que hacían la ruta de la Seda.
Después de comer y como estábamos bastante cansados suspendimos la visita al telar de alfombras y lo sustituimos por la piscina del hotel. Allí estuvimos un buen rato hasta que llegó la hora de prepararse para la cena. Después de la cena la mitad del grupo fuimos a la Ceremonia de los Derviches Danzantes. El lugar era bastante bonito, otra vez una posada antigua que la habían rehabilitado para la ceremonía. A pesar de estar preparado para los turistas la gente entró preparada por los guías para asistir no a un espectáculo sino a una ceremonia religiosa. Los danzantes llegan a ponerse en trance para entrar en contacto con Dios. Después nos sirvieron té de manzana y tabaco de fruta en uno de los salones laterales. A las 11 y media nos fuimos para el hotel. Sin duda alguna estos dos días en la Capadocia fueron los más intensos del viaje, yo diría que incluso más que los de Estambul.




previous travel blog entry
Would you like to comment or ask a question?
Sign up for a free account, or sign in (if you're already a member).